Oda al sidecar: Sidecar, yo te llevo en el corazón

El tándem cine-coches nos lleva dando grandes momentos durante muchos años. Basta una búsqueda rápida en Google: miles y miles de listas con los coches más míticos del cine y la televisión. También hay bastantes películas en las que las motos son elementos fundamentales de la historia, si no protagonistas absolutos (¿alguien dijo Easy Rider?).

Pero en el medio está la virtud. Ni cuatro ni dos, sino tres ruedas: Hoy queremos homenajear al sidecar. Curiosamente, nació en Francia en 1893 como respuesta a un concurso que buscaba el mejor método para llevar a un segundo pasajero en bicicleta. Convertirse en un añadido para la motocicleta suponía un salto más que lógico.

En cualquier caso, resulta innegable que un sidecar dota al conjunto de una potentísima personalidad que no pasa desapercibida en pantalla. Y muchos guionistas y cineastas también se han dado cuenta de ello, incluyéndolo en sus producciones. Así, también podemos hacer una lista con sidecars en películas. Por cierto, sabes que en una moto, incluso con sidecar, también puedes usar Via T, ¿verdad?

Batman & Robin

Sidecars-cine-televisión-batman-robin

Hace muchos años, cuando Batman era un personaje más bien estrafalario y no el tipo serio y trascendental de ahora, tenía un sidecar para llevar a su compañero Robin. Sí, en la serie de las onomatopeyas en pantalla, KAPOW! SPLATT! BANG! Como todos los vehículos de Batman, tiene un nombre que empieza por Bat: Batcycle. Como todos los vehículos de Batman, era algo peculiar. No sabemos cómo de cómodo iría Robin.

Wallace & Gromit

Sidecars-cine-televisión-wallace-gromit

¡Amantes de la animación stop motion con plastilina aquí! Wallace es un inventor excéntrico con unas ideas… digamos, extravagantes. En la mayoría de ocasiones, para evitar el desastre total tiene que intervenir Gromit, su perro beagle aficionado a la música de Bach. Para llevarse mutuamente (y no sólo Wallace a Gromit), tienen un sidecar. Elemento indispensable de sus divertidísimas aventuras.

James Bond, La espía que me amó

Si hay algo icónico en las películas de James Bond son los coches que conduce. Pero en La espía que me amó, de 1977, un sidecar muy especial tiene una breve aparición. Mientras el agente 007 conduce su Lotus Esprit, una moto con sidecar de aspecto futurista empieza a perseguirle. ¿Pero va alguien montado? Esperemos que no, porque en cierto momento el sidecar se lanza como un cohete y explota como un camión. Un sidecar… explosivo, como puedes ver en el vídeo de arriba.

Harry Potter

Sidecars-cine-televisión-harry-potter-hagrid

No hay quien no conozca el comienzo de Harry Potter. Cuando los padres Harry fueron asesinados por El-que-no-debe-ser-nombVOLDEMORT, Hagrid, su fiel amigo gigantón, lo recogió siendo un bebé y lo llevó a casa de los que se encargarían de él los próximos años, sus tíos los Dursley. ¿Y qué utilizó para hacerlo? En efecto, su sidecar. Bueno, técnicamente era de Sirius Black, pero luego se lo regaló. El sidecar tiene más protagonismo a lo largo de las películas, especialmente en la trepidante persecución de Harry Potter y las reliquias de la muerte. Echa fuego por el tubo de escape, no decimos más.

Indiana Jones y la última cruzada

Sidecars-cine-televisión-indiana-jones-última-cruzada

Una de las escenas más antológicas de Indiana Jones y la última cruzada ocurre con Dr. Jones y Dr. Jones montados en un sidecar. Sí, padre e hijo del mismo nombre, refunfuñando el uno con el otro mientras se deshacen de unos cuántos motoristas nazis que les persiguen. El padre, encarnado por el colosal Sean Connery, insiste en ir al mismísimo Berlín a recuperar su diario. Su hijo, el arqueólogo que más falsas expectativas ha generado sobre la profesión, le reprocha a su padre “¡Te he dicho que no me llames Junior!”.

Amanece que no es poco

Sidecars-cine-televisión-amanece-que-no-es-poco

También una genial pareja de padre e hijo montan en moto con sidecar en Amanece, que no es poco, esta surrealista película de José Luis Cuerda que ha adquirido el estatus de culto por derecho propio. Teodoro, profesor en Oklahoma de año sabático, llega con su padre y representante Jimmy a un pueblo muy especial. “Un pueblo de mucha cultura, de unas peculiaridades de gran valor y de un folklore muy variado, pero un pueblo muy cerrado”. Y tanto.

Allí se encontrarán con borrachos que se desdoblan, ciudadanos contingentes y alcaldes necesarios, hombres que crecen en los bancales con cuerpo de leer a Góngora, sudamericanos que unos días van en bici y otros huelen bien, escritores que plagian Luz de agosto de William Faulkner (¿es que no podían haber escogido a otro?), señoras que quieren hablar de Dostoyevsky, guardias civiles discutiendo sobre lo de dar guantazos (es un esquema muy sintético que conviene utilizar poco, casi en plan poético), profesores que se rebelan frente a invasiones del pueblo de al lado y sus exámenes sobre las ingles (¿Son verdad las ingles?) y muchos más. Antonio Resines y Luis Ciges en máximo apogeo rodeados de un reparto de auténtico lujo.

Por cierto, hay una ruta por los pueblos de Albacete en los que se rodó esta obra magna que es Amanece que no es poco, Ayna, Liétor y Molinicos. Visita imprescindible para ese nutrido grupo de fanáticos de la película, que se hacen llamar Amanecistas y hasta organizan quedadas. Precisamente en Ayna hay una réplica del sidecar de Teodoro y Jimmy.

Después de todo esto sólo nos queda decir: SIDECAR, YO TE LLEVO EN EL CORAZÓN.

¿Y tú? ¿Usas o has usado una moto con sidecar? ¿Nos hemos dejado alguna película fundamental? Cuéntanos en los comentarios, cuéntanos 😀

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s