El libro verde del automovilista negro

El libro verde del automovilista negro

Vamos a trasladarnos a Estados Unidos en las décadas de 1940-60: la industria del automóvil florece, las familias empiezan a poder permitirse un utilitario y el país se vertebra a través del Sistema Interestatal de Autopistas. Se trata, sin duda, de la era dorada del automovilismo en EEUU, origen de mitos como el road trip y los viajes en coche como símbolo de libertad.

Pero, ¿libertad para todos? Bueno, la comunidad afroamericana lo tenía algo más difícil. En el sur seguían vigentes las leyes Jim Crow de segregación racial y en resto del país la situación no había cambiado ni mucho menos. Así, algo tan aparentemente sencillo como un viaje en coche podía ser un calvario para los negros americanos.

Había multitud de complicaciones a las que se tenían que enfrentar: Restaurantes de carretera que no servían a negros o que les hacían pasar a la trastienda, hoteles que no les dejaban pernoctar o gasolineras que se negaban a atenderles. Muchos, conscientes de la situación, preferían viajar toda la noche en lugar de arriesgarse a vivir alguna de estas situaciones desagradables.

El cartero y sus trucos

Pero había un hombre, Victor Hugo Green, que cansado de escuchar historias de negros que tenían que hacerse pasar por criados de sus amigos blancos para ser atendidos, decidió echarles una mano creando el Libro verde del automovilista negro (The Negro Motorist Green Book). O, a secas, el Libro Verde. Se trataba de una guía en la que se dedicó a recopilar, estado por estado, todos los restaurantes, hoteles o estaciones de servicio que aceptaban clientes afroamericanos, con la idea de hacerles los viajes más fáciles y cómodos.

Victor Hugo Green El libro verde del automovilista negro
Victor Hugo Green, fundador del Libro verde del automovilista negro

 

Aunque no tenía experiencia alguna en viajes o turismo, Victor Green trabajaba de cartero y esa fue su gran arma secreta. La primera versión de la guía en 1936 sólo cubría establecimientos de Nueva York, pero tal fue el éxito que la gente empezó a demandar una versión de todo el país. Pero en aquella época conseguir ese tipo de información no era tan fácil como ahora. Incluso las llamadas interestatales eran demasiado caras.

Por experiencia, Green sabía de la estrecha relación que los carteros tenían con sus vecinos y comunidades, así que empezó a tejer una red de contactos a través del sindicato de carteros. Así, miles de mensajeros de todo el país andaban a la caza de establecimientos que pudieran aparecer en el Libro Verde. Algunos incluso preguntaban a familias si estaban dispuestas a alojar a viajeros negros y, en caso afirmativo, enviaban la información a Green.

La guía fue un éxito total. Muy pronto negocios de todo el país empezaron a ser ellos los que se ponían en contacto para aparecer listados o anunciarse. Victor Green dejó su trabajo como cartero para dedicarse al Libro Verde por completo, e incluso llegó a abrir una agencia de viajes para ayudar a los conductores a organizarlos.

Éxito y críticas

Se llegaron a imprimir hasta 15.000 ejemplares al año, y aunque la distribución se realizaba normalmente a través de una red informal, tuvo la ayuda de una gran empresa. La petrolera ESSO (la antigua Standard Oil de Rockefeller) fue una de las pocas que decidió dirigirse y captar a clientes negros. ¿Por motivos éticos? Es posible. ¿Por motivos económicos? Seguramente. En cualquier caso, franquiciaban sus establecimientos a operarios afroamericanos y tenían un representante negro en plantilla. Todos ellos ayudaron a distribuir el Libro Verde en miles de estaciones de servicio.

El Libro Verde del automovilista negro había cambiado por completo la experiencia de viajar para miles de personas, proporcionándoles una sensación de seguridad y fomentando, de paso, la cultura del coche como el medio de transporte rey. A estas alturas ya incluía bares, sastrerías, peluquerías, barberías, discotecas, etc, una completa red social para cubrir todas las actividades que un negro podría realizar en cada ciudad del país.

Sin embargo, también surgieron las críticas. Hubo activistas que opinaban que esta guía se acomodaba a las leyes Jim Crow de segregación, en lugar de combatirlas. En teoría, el fin último de los afroamericanos era la integración, y esta guía no contribuía a ello, sino a perpetuar la situación de injusticia.

Pero Victor Green siempre deseó que su guía tuviera una vida limitada. La sociedad evolucionaba y en 1964 se aprobó la histórica Ley de Derechos Civiles, que invalidaba las leyes Jim Crow y prohibía la discriminación y la segregación racial en cualquier lugar público. Tal y como su fundador deseaba, sólo dos años después, en 1966, se publicó la última edición del Libro Verde del automovilista negro.

Entrada inspirada por este episodio de 99% invisible, una verdadera maravilla de podcast que recomendamos con pasión.

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